El presidente estadounidenses Donlad J. Trump amenazó en retirar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como una manera de presionar a los legisladores de su país de ratificar el nuevo tratado que firmó el viernes con sus contrapartes de Canadá y México. La amenaza la lanzó Trump en el avión presidencial Air Force One en su vuelo de regreso de Buenos Aires, donde participó en la reunión de las 20 economías más grandes del mundo, a Washington, D.C. Foto AP/Pablo Martinez Monsivais,

2 de dic. (Sentido Común) -- El presidente estadounidense Donald J. Trump dijo que planea notificar pronto al Congreso de su país la salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a fin de forzar a los legisladores a votar en seis meses la ratificación o no del acuerdo que firmó el viernes con los gobiernos de Canadá y México.

“Yo terminaré formalmente el TLCAN pronto”, dijo Trump a reporteros el sábado por la tarde en el avión presidencial Air Force One durante su viaje de retorno a Washington tras participar en la reunión de las 20 economías más grandes del mundo, el grupo también llamado G-20, en Buenos Aires, Argentina. “Así que el Congreso tendrá una opción”.

Esa opción es ratificar el Tratado México, Estados Unidos, Canadá, o T-MEC, o bien no contar con un acuerdo de libre comercio en América del Norte.

La amenaza, de concretarse, eliminará la protección actual que tiene el libre comercio en la región, mientras el nuevo pacto navega por los congresos de los tres países que lo firmaron.

Si Estados Unidos abandona el TLCAN como propone Trump que ocurrirá en breve, entonces si la Cámara Baja y la Cámara Alta de ese país no ratifican el T-MEC, México y Canadá no contarán con un acuerdo de libre comercio con su socio comercial más importante, lo que podría ser un severo golpe al desempeño de sus economías. 

Claro que las economías mexicana, primero, y canadiense, después, serían las que más sufrirían por su tamaño y dependencia del comercio con Estados Unidos. En el caso mexicano, Estados Unidos consume 80% de sus exportaciones y aun cuando la cancelación del pacto comercial no aboliría el comercio internacional entre las dos naciones, sí lo frenaría, además de que detendría su buen ritmo de expansión de cerca de 33% anual a lo largo del último cuarto de siglo.

Tras la amenaza de Trump, diversos legisladores demócratas dijeron que aún sin saber exactamente como votarían en caso de presentarse el T-MEC a revisión, el nuevo pacto no está finalizado porque, o bien deben aún existir formas para hacer que México fortalezca sus leyes laborales a favor de sus trabajadores sindicalizados, o bien existen posibilidades de asegurar que con él se protejan mejor los empleos y las condiciones laborales de los trabajadores en la región.

Claro que la amenaza de Trump también podría ser sólo un engaño ya que bajo los términos actuales del TLCAN, que entró en vigor en 1994, el jefe de Estado de cualquiera de los tres países puede presentar la notificación de su deseo de abandonar el acuerdo seis meses antes.

El aviso, sin embargo, no es legalmente vinculante por lo que Trump podría retirar esa notificación horas antes del plazo de seis meses para mantener a su país dentro del acuerdo de libre comercio.

A diferencia del gobierno de Trump, en Canadá y México el T-MEC no enfrenta severos riesgos de ser rechazado por los poderes legislativos de las dos naciones. Esto es así por la mayoría de votos que tienen tanto el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, como el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en el parlamento, el primero, y en la Cámara de Senadores, el segundo.

Claro que tanto Canadá como México han advertido de forma reiterada y clara que no están a favor de reabrir el proceso de negociación con Estados Unidos. Con ello, los dos países han expresado a los legisladores estadounidenses que no aceptarían ningún cambio, como algunos de ellos quisieran, a lo acordado.

El gobierno estadounidense cuenta, sin embargo, con cierto espacio para poder acomodar las inconformidades de los legisladores que tengan dudas sobre los beneficios o los impactos del T-MEC sobre ciertos aspectos o regiones de la economía más grande del mundo.

Esa capacidad está en la legislación subsecuente que tienen que redactar el ejecutivo para hacer efectivo el nuevo pacto y que tiene que aprobar el Congreso.

“Las negociaciones no se van a reabrir, ¿cierto? El acuerdo ya se firmó. Tenemos aún que redactar una iniciativa de implementación, así que hay cosas que aún podemos hacer”, dijo Robert Lighthizer, el Representante Comercial de Estados Unidos a reporteros en Buenos Aires.

El funcionario, quien encabezó las negociaciones del T-MEC para el gobierno de Estados Unidos, dijo que él ya estaba en pláticas con los legisladores demócratas, además de que no mostró estar preocupado.

“Obtendremos el apoyo de muchos demócratas, un muy alto número de demócratas. Seguramente, ninguna duda al respecto”, agregó.

 



Fecha de publicación: 30/11/2018