El presidente Andrés Manuel López Obrador considera que la reforma energética avalada por su antecesor, Enrique Peña Nieto, encareció el costo de la energía eléctrica. Foto de AP/Rodrigo Abd.

6 de mar. (Sentido Común) -- Ayer en su conferencia de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a arremeter contra los cambios legales y constitucionales que abrieron el sector energético --incluida la industria petrolera y eléctrica-- a los capitales privados.

     Como en ocasiones anteriores, el mandatario dijo que los cambios, mejor conocidos como reforma energética, lejos de beneficiar al país y a los consumidores, perjudicaron a México al reducir la producción y a los usuarios al encarecer los precios de los energéticos.

     “En vez de que se mejorara, se empeoró todo”, dijo López Obrador, en su reunión matutina con periodistas.

      Para el presidente, un caso concreto de las supuestas consecuencias negativas de los cambios legales son las alzas que han registrado las tarifas de luz.

     López Obrador incluso aseveró que si las reformas hubiesen arrojado una reducción en los precios de la electricidad, como prometió el gobierno anterior, él respaldaría los cambios legales.

     “Yo no estaría en contra. . .si costara menos la energía eléctrica, entonces se podría alegar: sí funcionó la reforma energética”, agregó el mandatario.

     Para los expertos, si bien es correcto presumir que la apertura del sector eléctrico nacional tenía como objeto indirecto reducir las tarifas eléctricas --como incluso presumió que ocurriría el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien propuso los cambios--, el verdadero impacto era hacer que la empresa eléctrica estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) estuviera en mejor posición de enfrentar la competencia al tiempo que dejaba de ser un monopolio.

     Por lo general, el fin de cualquier monopolio provoca que las empresas, tanto las nuevas como las que gozaban de exclusividad, se tornen más eficientes al competir entre ellas.

     Si eso ocurre, es altamente probable que entonces caigan los precios de los bienes o servicios de la industria que, a diferencia de antes, tiene ahora competencia, además de que esa competencia incrementa la inversión y la generación de empleos.

     Si bien López Obrador tiene razón cuando indica que hasta ahora las tarifas eléctricas en el país no han bajado como pregonaba que ocurriría el gobierno de Peña Nieto, es claro, con base en cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que la evolución de los precios de las tarifas eléctricas en el país sí mejoró significativamente desde que los legisladores aprobaron la reforma energética, sobre todo cuando se compara con lo que ocurrió en sexenios anteriores en los que CFE tenía el monopolio en la generación, transmisión y distribución del fluido eléctrico.

     En concreto, las cifras de Inegi, como también se conoce a la entidad encargada de recabar la información económica y social de México, revelan que los precios de la electricidad en el país, medidos a través del índice que recaba las trifas eléctricas en todo el país y que se obtiene al hacer el cálculo del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), si bien subieron durante el gobierno de Peña Nieto, lo hicieron al menor ritmo de al menos los últimos seis sexenios, o a lo largo de casi cuatro décadas.

     Durante el sexenio pasado, entre diciembre de 2012 y noviembre de 2018, los precios de la energía eléctrica en México subieron 7.7%, un aumento no sólo inferior a la inflación de ese mismo lapso que fue de 27%, sino también menor al aumento del sexenio de Felipe Calderón, que reportó un incremento de las tarifas eléctricas de 22.8% con una inflación de 28.2%.

     La evolución de las tarifas en el sexenio de Peña Nieto fue también menor que la del sexenio de Vicente Fox, cuando las tarifas eléctricas registraron un avance 87.5% en el sexenio, un lapso en el que la inflación fue de 29%.

     En el gobierno del presidente Ernesto Zedillo el recibo de luz de los consumidores subió 183.1% con una inflación de 222.5% y un sexenio antes, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el aumento sexenal de la luz fue de 181.8% con una inflación de 137.5%, de acuerdo con datos de Inegi.

     Ahora bien, si se observa la evolución de los precios de la electricidad a partir de 2014, cuando la reforma energética se concretó, entonces el avance de los precios de la electricidad fue de apenas 2.4% en los siguientes tres años.

     Así, si bien López Obrador no erra al decir que la reforma energética incumplió la promesa para bajar los precios de la luz, sí comete un fallo en menospreciar los beneficios logrados en materia de tarifas eléctricas que trajeron los cambios legales y constitucionales, aun y cuando en México, como en otras partes, las tarifas eléctricas están en ocasiones subsidiadas, algo que podría generar distorsiones en sus precios.

     Claro que el análisis de la evolución de las tarifas eléctricas, no implica que el diagnóstico de López Obrador sobre actividades irregulares y posibles prácticas ilegales al interior de CFE sea equivocado.

     Sin embargo, algunos analistas creen que el presidente de México comete un error al vincular posibles actos de corrupción con las reformas energéticas ya que, dicen, son fenómenos independientes y no vinculados.

     De hecho, muchos especialistas creen que actos indebidos al interior de CFE han ocurrido desde años atrás, incluso como consecuencia de ser un monopolio, un estatus que le permitía ser menos eficiente y escrupulosa con sus procesos internos al no enfrentar a otra empresa que le quitara clientes o pusiera en riesgo su negocio.

 

 


Fecha de publicación: 06/03/2019